Respeta el reposo
Refrigera el flan al menos cuatro horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche. El frío termina de estabilizar la crema y hace que el flan conserve mejor la forma al salir del molde.
Si intentas desmoldarlo cuando aún está templado, es más fácil que se rompa o que el caramelo salga demasiado líquido. Un buen reposo no solo mejora la textura: también intensifica el sabor.
Despega los bordes
Pasa un cuchillo fino por el contorno del molde, siempre pegado a la pared y sin hundirlo hacia el centro. La idea es liberar solo la zona exterior, no cortar el flan.
Si el molde es metálico, puedes templar ligeramente la base con las manos o unos segundos de agua tibia. Esto ayuda a que el caramelo se afloje y facilite el desmolde.
El giro decisivo
Coloca el plato de servir sobre el molde, sujeta ambas piezas con firmeza y gira de una sola vez. Hazlo con decisión, pero sin sacudir, para que el flan caiga entero y centrado.
Después del giro, espera unos segundos antes de levantar el molde. Ese pequeño descanso permite que el caramelo baje y que el flan se desprenda de forma natural.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debo desmoldar el flan?
Cuando esté completamente frío, idealmente tras una noche en la nevera.
¿Qué hago si el flan no cae del molde?
Espera unos segundos con el plato encima y templa ligeramente la base del molde para aflojar el caramelo.


